Un grupo inversor pagó un millón de dólares por la histórica chocolatería Abuela Goye
El empresario Esteban Wolf adquirió la histórica chocolatería patagónica Abuela Goye por un monto estimado en un millón de dólares. La compra busca resolver la estacionalidad del holding dueño de Persicco, Guapaletas y Chocorísimo, sumando ventas de chocolate durante el invierno para estabilizar el flujo de caja.
La operación apunta a quebrar la tiranía de la estacionalidad que afecta a las heladerías, que facturan exponencialmente durante el verano pero enfrentan un marcado valle de ingresos durante los meses de frío. Al incorporar una línea premium de chocolates con fuerte anclaje identitario, se genera un sólido imán de consumo para el invierno, equilibrando el portafolio y sosteniendo las estructuras de costos durante todo el ejercicio fiscal.
Lo que el grupo adquiere no es simplemente un recetario tradicional, sino un activo intangible de valor incalculable: la mística de una marca fundada en la Patagonia a principios de la década de 1980, con raíces históricas que se hunden en la inmigración suiza. Abuela Goye llegó a ostentar en su apogeo una red de treinta puntos de venta, incluyendo locaciones de altísimo tránsito comercial, antes de contraerse severamente durante la pandemia y quedar reducida a un puñado de operaciones.
La estrategia de manufactura propone una dualidad interesante: la elaboración de chocolates mantendrá su núcleo histórico en San Carlos de Bariloche, preservando las fórmulas y la tradición, mientras que la fabricación de la nueva línea de helados con la marca se centralizará en la planta del Parque Industrial de Garín, que ya procesa cerca de un millón de kilos anuales y verá incrementado su volumen en al menos un treinta por ciento. El plan contempla la futura instalación de una planta automatizada de chocolates en Buenos Aires para abastecer el salto de escala.
El plan estratégico contempla la apertura de 24 locales este año, combinando tiendas propias con franquicias estratégicas. Pero el verdadero salto cualitativo es el plan de expansión internacional con foco en Brasil, Colombia y Chile. Con acuerdos de distribución directa en marcha y negociaciones avanzadas para adquirir capacidad fabril en territorio brasileño, la meta es establecer 25 bocas de expendio internacionales en 24 meses.
Desde su ingreso al sector en 2013 y las adquisiciones sucesivas en los últimos dos años, el holding ha logrado tejer una red de casi noventa sucursales. La absorción de Abuela Goye aporta un pilar estabilizador, transformando a la compañía de un jugador de temporada a un operador ininterrumpido, demostrando cómo el capital bien dirigido puede revitalizar marcas tradicionales y adaptarlas al retail moderno.
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