La cosecha de manzanas se desplomó 27% en el Alto Valle por heladas y granizo
Las estadísticas oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) confirmaron que la actual campaña de manzanas atraviesa una de las caídas productivas más marcadas de los últimos años en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Las heladas tardías de primavera, las tormentas de granizo y el tradicional fenómeno de añerismo golpearon con fuerza sobre la producción, reduciendo tanto el volumen como la calidad de la fruta disponible para comercialización.
Los números difundidos por SENASA reflejan con claridad la magnitud del problema. Los destinos comerciales de la manzana —mercado interno, exportación e industria— totalizaron en el primer cuatrimestre del año apenas algo más de 164.400 toneladas. La cifra representa una caída del 27% respecto del mismo período de 2025 y un retroceso del 17% frente al promedio registrado durante las últimas cinco campañas, tomando como referencia el período 2021-2025.
El derrumbe productivo no sorprende dentro del sector. Desde el inicio de la primavera pasada, las condiciones climáticas comenzaron a encender señales de alarma. Las heladas tardías impactaron de lleno sobre la floración y el cuaje de la fruta, dos etapas determinantes para definir el potencial productivo de los montes frutales. Posteriormente, las tormentas de granizo terminaron de configurar un escenario extremadamente complejo, afectando no solo el volumen cosechado sino también la calidad comercial de gran parte de la producción.
A estos factores climáticos se sumó además el tradicional fenómeno de añerismo, un comportamiento fisiológico característico del manzano que alterna temporadas de alta producción con otras de bajos rindes. Luego de un ciclo con elevada carga productiva, los árboles tienden a agotar sus reservas energéticas, lo que repercute negativamente en la floración y el cuaje de la campaña siguiente. Ese fenómeno también terminó jugando un papel determinante en la presente temporada.
El panorama general permite concluir que la temporada se está desarrollando exactamente en línea con las proyecciones más pesimistas que el sector había realizado meses atrás. Sin embargo, todavía existe una variable clave para terminar de dimensionar con precisión el verdadero alcance de la cosecha 2026: el stock de fruta en frío. Ese dato será fundamental para completar la denominada "cosecha teórica" del Alto Valle al 30 de abril, ya que el cálculo total surge de sumar los volúmenes destinados al mercado interno, exportación, industria y la fruta almacenada en cámaras frigoríficas.
Las primeras proyecciones indican que los stocks también mostrarían una caída importante respecto del año pasado, producto de las fuertes pérdidas sufridas durante la cosecha. De confirmarse esta tendencia, el escenario consolidaría una de las campañas más ajustadas de los últimos años para la actividad manzanera regional.
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