Tres cóndores andinos retomaron vuelo en Dina Huapi tras pasar la noche en la costa del lago
Tres cóndores pasaron la noche en la costa de Dina Huapi tras caer una hembra al agua. Los ejemplares retomaron vuelo sin necesidad de asistencia.

Los tres cóndores andinos que habían permanecido durante toda la noche en la costa de Dina Huapi lograron retomar vuelo y abandonar el sector por sus propios medios, según confirmó el Parque Nacional Nahuel Huapi. El desenlace puso fin al operativo iniciado luego de que vecinos y personal del organismo detectaran la presencia de alrededor de diez ejemplares en diferentes sectores del lago Nahuel Huapi.
Parte del grupo fue observado en Costa del Sol y otros animales descendieron en Dina Huapi. La situación que generó mayor preocupación fue la de una hembra que apareció dentro del agua y debió nadar hasta la costa. Con el plumaje mojado y las bajas temperaturas del invierno, el animal no consiguió despegar antes del anochecer y permaneció junto a otros dos cóndores. "Fue una sorpresa. Nos fuimos enterando por un montón de vecinos y también por personal del Parque", explicó Carla Pozzi, responsable del área de Conservación del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Pozzi relató que cuando el personal tomó conocimiento de que una de las aves estaba dentro del Nahuel Huapi, la primera preocupación fue determinar cómo retirarla sin causarle mayores riesgos. La intervención finalmente no fue necesaria. "Cuando apareció un macho del grupo, ella nadó hasta la costa. Entre nadar y caminar llegó a tierra y empezó a extender sus alas para secarse", reconstruyó la bióloga. La conducta del macho resultó clave para que la hembra saliera por sus propios medios. Para los especialistas, el episodio también mostró la forma en que estos animales se acompañan cuando uno de los integrantes del grupo atraviesa una dificultad. "Los cóndores viven, se alimentan y andan en grupos, a veces numerosos. En diferentes situaciones adversas vemos cómo se buscan entre sí", explicó Pozzi.
La hembra llegó a tierra cerca de las 17 horas. Desde ese momento, los equipos aguardaron que el plumaje se secara y que recuperara las condiciones necesarias para levantar vuelo. Al llegar la noche, eso todavía no había ocurrido. Los tres cóndores permanecieron sobre la costa mientras guardaparques, efectivos policiales y personal del Parque Nacional monitoreaban su evolución. El seguimiento continuó hasta las últimas horas de la noche y se retomó alrededor de las 6.30 de la mañana. Cuando los equipos regresaron, comprobaron que los tres ejemplares seguían en el mismo sector y se encontraban en buenas condiciones.
"Estaban los tres cóndores en perfecto estado. Esperábamos que esta cóndora terminara de secar sus plumas, pudiera emprender vuelo con el resto del grupo y se fuera", señaló Pozzi antes de que se confirmara la partida. Ese comportamiento finalmente ocurrió. Los animales aprovecharon condiciones favorables y abandonaron la costa sin que fuera necesario capturarlos, trasladarlos o brindarles asistencia veterinaria. "Los cóndores están resolviendo la situación por sí mismos. Lo que hacemos desde el Parque es acompañar lo que está pasando, mantener la seguridad y reducir las amenazas", había explicado la especialista.
El episodio todavía no tiene una explicación definitiva. Pozzi señaló que el descenso pudo estar relacionado con la búsqueda de alimento o con las condiciones meteorológicas adversas registradas durante los días anteriores. "Hay varias hipótesis, pero no podemos confirmar ninguna con la información que tenemos hasta el momento. Por alguna razón bajaron: pudo ser por las condiciones climáticas o porque había alimento", indicó. En el sector del lago donde permanecieron las aves no se encontró ninguna carroña. Sin embargo, eso no descarta que hubiera restos de algún animal muerto en las cercanías, ya que los cóndores pueden recorrer grandes distancias.
La caída de la hembra al agua también pudo haberse producido por una ráfaga, una distracción o una maniobra fallida. "Los cóndores son muy hábiles incluso en situaciones adversas, pero quizá las condiciones meteorológicas de ese día y de las jornadas previas provocaron lo que observamos. No lo sabemos", reconoció Pozzi. La bióloga tampoco descartó completamente que detonaciones realizadas en otros sectores de la región pudieran haber causado alguna alteración, aunque aclaró que los ejemplares se encontraban lejos y que no había información suficiente para sostener esa hipótesis.
Pozzi destacó que estos operativos no solo tienen como objetivo proteger a las aves ante una situación puntual, sino que también aportan información sobre la forma en que actúan y resuelven dificultades. "Los monitoreos son muy importantes para garantizar la seguridad y la tranquilidad de los cóndores, pero también nos dan un montón de información para seguir construyendo conocimiento sobre la especie", afirmó. En este caso, el seguimiento permitió observar cómo la hembra salió del agua ante la llegada de otro individuo, cómo desplegó las alas para secarse y cómo el resto del grupo permaneció cerca durante la noche.
La responsable de Conservación recordó que el cóndor ocupa un lugar central dentro del ecosistema andino y patagónico. Al alimentarse de animales muertos, puede abrir cueros que otras aves no consiguen romper. De esa manera, permite que también accedan a la carroña especies como caranchos, chimangos y jotes. "El cóndor es la especie carroñera por excelencia y cumple un rol ecológico muy importante para toda esta comunidad", explicó.
Pozzi advirtió, además, que los principales peligros que enfrenta actualmente la especie son la ingestión de fragmentos de municiones de plomo y los cebos tóxicos colocados en zonas rurales. Los proyectiles utilizados en actividades de caza pueden quedar alojados en los cuerpos de animales muertos. Cuando los cóndores comen esa carne, también incorporan pequeñas partículas de plomo. "Tenemos varios casos de cóndores afectados y algunos que murieron por ingerir carroña con plomo", señaló. Algunos ejemplares pudieron ser tratados para reducir la presencia del metal en la sangre, pero otros llegaron con niveles de intoxicación demasiado elevados. Los cebos envenenados representan otro peligro, ya que como los cóndores se alimentan en grupo, una sola carroña con tóxicos puede causar la muerte de varios animales.
En Dina Huapi, en cambio, el episodio terminó sin lesiones visibles ni necesidad de asistencia directa. Tras pasar la noche junto al Nahuel Huapi y recuperar las condiciones necesarias, los tres ejemplares volvieron a volar.
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