Paciente con hantavirus evoluciona favorablemente tras estar en terapia intensiva
El caso de hantavirus confirmado en Bariloche encendió nuevamente las alertas sanitarias en una región donde el virus forma parte de una amenaza persistente ligada a la vida cotidiana, el contacto con ambientes naturales y ciertas tareas domésticas que muchas veces parecen inofensivas. Aunque el paciente evoluciona favorablemente y ya dejó atrás el cuadro más crítico, desde el área de epidemiología del Hospital Zonal Ramón Carrillo remarcan que la principal preocupación sigue siendo la prevención y la detección temprana.
Rodrigo Bustamante, integrante del área epidemiológica del hospital, confirmó que el paciente requirió internación en terapia intensiva, aunque actualmente permanece en cuidados intermedios y muestra signos de mejoría. "Es una excelente noticia", resumió el especialista. En paralelo, dos familiares directos continúan aislados preventivamente durante 21 días, bajo seguimiento clínico permanente. Hasta el momento no presentaron síntomas.
El Instituto Malbrán confirmó que se trata de la variante Andes, la cepa característica de la Patagonia y una de las más observadas por las autoridades sanitarias debido a su capacidad de transmisión interpersonal en determinadas circunstancias. Según explicó Bustamante, todavía no se pudo determinar con precisión dónde se produjo el contagio. El paciente había realizado actividades consideradas de riesgo en los días previos: una caminata en áreas naturales y tareas de ordenamiento dentro de un galpón.
Ese punto vuelve a poner el foco sobre una característica histórica del hantavirus en la región andina: no se trata únicamente de un problema vinculado al turismo aventura o al ingreso en bosques alejados. Muchas veces el riesgo aparece en actividades domésticas habituales, especialmente durante el otoño y el inicio del invierno. "Ordenar galpones, limpiar cabañas cerradas, cortar leña o recolectar hongos son situaciones que pueden exponernos al virus", explicó el especialista.
Aunque los picos estadísticos suelen registrarse entre fines del verano y principios del otoño, desde el hospital advierten que el virus circula durante todo el año en zonas endémicas como Bariloche y gran parte de la cordillera patagónica. Por eso, las recomendaciones vuelven a repetirse: ventilar lugares cerrados antes de ingresar, evitar levantar polvo, limpiar en húmedo y utilizar barbijos N95 cuando exista posibilidad de contacto con excrementos de roedores o ambientes potencialmente contaminados.
La advertencia también alcanza a actividades recreativas o productivas frecuentes en esta época del año, como la recolección de frutos rojos, rosa mosqueta y hongos silvestres. Bustamante recomendó evitar sectores de vegetación muy cerrada o realizar esas tareas utilizando protección respiratoria adecuada. Uno de los mayores problemas del hantavirus sigue siendo la dificultad para detectarlo rápidamente, ya que los síntomas iniciales son inespecíficos: fiebre, dolores musculares, cansancio, tos e incluso vómitos o diarrea.
En los primeros días, puede parecer una gripe común o un cuadro viral habitual. Por eso, desde epidemiología insisten en que existe un dato clave que puede cambiar el rumbo del diagnóstico: contarle al médico si en los últimos 45 días se realizaron actividades de riesgo o hubo contacto con ambientes donde pudiera haber roedores silvestres. "Eso orienta muchísimo más rápido la sospecha", explicó Bustamante.
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