Manada de guanacos curiosos sorprendió a turistas en ruta 40 camino a Villa Llanquín
Un encuentro inolvidable vivieron turistas provenientes de Neuquén capital durante el viernes al mediodía, cuando se dirigían a Villa Llanquín por la ruta 40 y se encontraron de frente con una manada de guanacos. Aunque la señalización advierte sobre la presencia de estos animales, el grupo era numeroso y la situación resultó completamente inesperada para los visitantes que aprovechaban el fin de semana largo de Semana Santa.
El encuentro se produjo a un kilómetro antes de llegar al Anfiteatro del río Limay, en una pampa precordillerana donde crece pasto tierno durante esta época del año. Los adultos ocupaban la calzada y las banquinas, mientras las crías, los chulengos, permanecieron del lado del alambrado sin poder cruzar. Lo más sorprendente del episodio fue cuando uno de los animales se acercó a menos de veinte centímetros de la ventanilla del auto y comenzó a observar el interior del vehículo y a sus ocupantes, momento que quedó registrado en video.
Daniel Aldo Gómez, biólogo con especialización en Ecología y docente de Fauna de la Patagonia en el ISETP del Ministerio de Educación de Río Negro, explicó que el comportamiento tiene una lógica precisa. En otoño e invierno, los machos jóvenes son expulsados de los grupos familiares y forman agrupaciones más numerosas de "adolescentes", dinámica que lleva a los guanacos a moverse en manadas grandes cerca de las rutas. Según el experto, estos animales se concentran en las banquinas porque allí crece pasto más tierno y verde que en la estepa, que en esta época del año está seca.
El problema radica en que los guanacos no asocian los vehículos con el peligro, pueden cruzar la carretera de manera repentina y sin aviso, provocando accidentes o siendo atropellados. "Los grupos de machos jóvenes utilizan esta agrupación numerosa para socializar, establecer jerarquías y protegerse mutuamente del puma", explicó Gómez. El especialista recomendó reducir la velocidad al avistar guanacos, permanecer dentro del vehículo y observar desde allí con la ventanilla baja, ya que bajar del auto puede asustar a los animales y empujarlos hacia la calzada. También advirtió que no deben ser alimentados con alimentos procesados como harinas, azúcares y grasas, ni tampoco con fruta, ya que dañan gravemente su salud y les generan el hábito peligroso de acercarse a los vehículos.
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