Los bomberos enfrentan un 250% más riesgo de cáncer por exposición al humo y sustancias tóxicas
La salud de los bomberos enfrenta riesgos críticos a largo plazo, destacando una tasa de cáncer hasta un 250% mayor y mayores índices de enfermedades cardíacas, respiratorias y estrés postraumático que la población general. La exposición al humo tóxico, sustancias químicas, altas temperaturas y el desgaste emocional son las principales amenazas para su bienestar físico y mental.
Los bomberos están constantemente expuestos a contaminantes que ensucian el EPP (Equipo Protección Personal), y ese equipo sucio contamina todo aquello con lo que entra en contacto. Como consecuencia, la indumentaria de intervención se limpia con más frecuencia; sin embargo, aún no se sabe si los procedimientos de limpieza actuales o nuevos eliminan adecuadamente dichos contaminantes del EPP.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (NIOSH) de EE. UU. realizó recientemente dos grandes estudios centrados en el cáncer de bomberos y concluyó que los mismos se enfrentan a un aumento del 10% en los diagnósticos de cáncer y del 16% en las muertes relacionadas con el cáncer, en comparación con la población general de EE. UU. La Sección de Oficiales Voluntarios y Combinados (VCOS) de la Asociación Internacional de jefes de Bomberos y el Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios (NVFC) publicaron el Informe Cinta Lavanda, que destaca las mejores prácticas para minimizar el riesgo de cáncer ocupacional.
Entre las medidas clave para reducir los factores de riesgo se incluyen: portar equipo de protección personal completo durante todo el incidente, incluyendo un aparato de respiración autónoma durante el salvamento y la revisión del lugar. Tras salir de un incidente de peligro inmediato, se debe comenzar inmediatamente la descontaminación del EPP utilizando agua jabonosa y un cepillo, colocándolo luego en una bolsa de plástico sellada en un compartimento exterior del vehículo.
Las zonas expuestas del cuerpo como cuello, cara, brazos y manos deben limpiarse inmediatamente con toallitas en el lugar del incidente, eliminando todo el hollín posible. Se recomienda cambiar la indumentaria y lavarla tras la exposición a productos de combustión, y se popularizó el eslogan "DÚCHATE EN UNA HORA" para los cuerpos de bomberos. Los EPP, especialmente los pantalones de protección, deben prohibirse en zonas fuera de los pisos de los vehículos y nunca deben estar en las viviendas.
Otras recomendaciones incluyen realizarse chequeos médicos anuales, y dentro de las posibilidades cada 6 meses, ya que la detección precoz es clave para la supervivencia. La práctica regular de actividad física, limitar el consumo de alcohol y conocer los antecedentes familiares son fundamentales. Los productos del tabaco de cualquier tipo no deberían utilizarse, ya que la probabilidad de contraer cáncer es significativamente mayor 60% para los bomberos que los utilizan.
Es fundamental documentar plenamente todas las exposiciones a incendios o productos químicos en los informes de incidentes y dejar asentado en los informes de exposición personal para su posterior seguimiento. En Argentina, el Registro Único de Bomberos de Argentina (RUBA) es la fuente oficial que centraliza las estadísticas de intervenciones y siniestralidad del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios (SNBV). En el país se siguen normativas internacionales como NFPA o IRAM para los elementos de protección personal para mitigar la gravedad de las lesiones.
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