Las claves para recolectar hongos en Bariloche sin dañar el ecosistema
Durante el otoño, los barilochenses salen a recorrer senderos y bosques en busca de hongos comestibles. Aunque parece una tarea sencilla, existen pautas específicas que deben seguirse para realizar esta actividad de manera correcta y responsable.
En el Parque Nacional Nahuel Huapi y alrededores habita una enorme diversidad de estos particulares organismos, que tienen importantes funciones en los bosques. Para preservar el ecosistema, es fundamental seguir tres pautas básicas durante la recolección: cortarlos a 1 centímetro por encima del suelo sin arrancarlos para no lastimar el micelio que está bajo el suelo y permite el crecimiento de otros hongos, no llevarse todos dejando al menos 4 cada 10 hongos para que liberen las esporas y puedan generar nuevo micelio en otros sitios, y juntarlos en recipientes abiertos dejando las láminas o poros en contacto con el aire para favorecer la liberación de esporas.
El micelio es el conjunto de filamentos fúngicos, denominados hifas, que forman la parte vegetativa de un hongo y se originan a partir de las esporas. Su preservación es crucial para mantener el ciclo reproductivo de estas especies en el bosque patagónico.
Respecto a la identificación, es importante asesorarse bien para poder reconocer las especies comestibles y evitar problemas de salud. Esto se puede realizar mediante fotografías para determinar si son los correctos. Entre los hongos comestibles de la región se encuentran el Changle (Ramaria patagonica), el Hongo Violeta (Cortinarius magellanicus), la Morilla (Morchella sp), el Llao Llao (Cyttaria harioti), la Lengua de Vaca (Fistulina hepática) y el Hongo de pino (Siullus sp.). Para mayor información, los interesados pueden comunicarse con [email protected]
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