Juan Martín: "Tortoriello fue una desilusión para la política rionegrina"
El legislador provincial del PRO, Juan Martín, visitó los estudios de Voz Radio con un mensaje claro: el partido amarillo no quiere quedar relegado a un papel secundario en el nuevo escenario político de Río Negro. Durante la entrevista, el dirigente advirtió sobre los riesgos de que los partidos se encierren en discusiones internas mientras crece el desencanto social.
Martín había participado en Bariloche de un encuentro partidario con dirigentes de distintas provincias, entre ellos Alfredo De Ángelis, a quien definió como "casi un padrino" del espacio amarillo en Río Negro. "Estamos recorriendo, andando, caminando, escuchando. Felices de estar en esta ciudad que siempre nos trata muy bien", expresó. Sin embargo, dejó en claro que el objetivo va más allá de las reuniones internas: "Estamos llamados a tener protagonismo en la política de Río Negro. Veremos después los nombres".
Uno de los temas centrales de la charla fue el debate sobre las PASO. El legislador cuestionó duramente el intento del gobierno nacional de eliminarlas y sostuvo que esa herramienta "mejora la democracia", aunque admitió que puede discutirse su obligatoriedad. Para Martín, reducir el tema al costo económico "hablaría mal de la dirigencia", ya que las primarias permiten que los partidos definan sus candidaturas de manera más democrática. Además, criticó la metodología política que podría esconderse detrás de esta discusión: "Cuando te llaman, te sientan y te dicen: si tus diputados me aprueban tal cosa, vas a tener tal otra, eso no es tan franco. Eso es un toma y daca".
El dirigente comparó la situación con lo ocurrido en Río Negro, cuando Juntos Somos Río Negro modificó reglas electorales en año de comicios, derivando en "ese zafarrancho que fueron las colectoras, las adhesiones y todo lo que ya sabemos". En contraste, puso como ejemplo a Bariloche por su sistema de votación con boleta única de papel: "Eso iguala las oportunidades de todos y es mejor para el ciudadano, que está bastante harto de ir a votar dos, tres, cuatro veces".
Respecto al calendario electoral, Martín manifestó tener "toda la sensación" de que la elección provincial podría adelantarse a marzo, lo que obligaría a cerrar las alianzas en diciembre. Consultado sobre una posible candidatura a gobernador, respondió con tono de confesión: "Todo cura quiere ser Papa", aunque evitó confirmar sus intenciones y recordó que el año pasado terminó siendo candidato a senador en un contexto diferente al esperado.
La relación con La Libertad Avanza ocupó gran parte de la entrevista. Martín explicó que su intención original era alcanzar un entendimiento con ese espacio, pero la alianza se rompió porque la relación con Lorena Villaverde era "inviable" y "tóxica". Aunque reivindicó el acompañamiento del PRO al gobierno de Javier Milei, marcó límites frente a los "purismos": "No creo en esos purismos tan taxativos, tan tajantes. La política es puente, es entendimiento, es poder compartir con el que es distinto". Para el legislador, cuando la política se transforma en discurso único "está muy cerca del autoritarismo primero y del totalitarismo después".
El desencanto social también fue un eje central de sus reflexiones. Martín reconoció que la política no siempre escuchó lo suficiente y que existe un "microclima dirigencial" que discute lejos de los problemas cotidianos. Sobre Milei, admitió que tuvo "méritos muy importantes" para canalizar el enojo social, pero advirtió: "Si la presidencia de Milei pasa a ser un casillero más en una lista enorme de desencantos, es muy malo para todos".
En defensa de la política profesional, Martín se definió como tal: "Estudié ciencia política, me preparé para esto y me preparo todo el tiempo", aunque reconoció estar "como en un tiempo equivocado" porque la gente no quiere políticos profesionales. Criticó duramente la espectacularización política: "No es lo mismo tener un patito en la cabeza o tirarte agua en el Congreso que empujar proyectos", y cuestionó a quienes "van al Congreso y se sientan ahí cuatro años como una planta".
La frase más contundente llegó al ser consultado por Aníbal Tortoriello, exaliado y excandidato a gobernador por Cambia Río Negro. "Fue una desilusión", respondió sin rodeos, tanto en términos personales como políticos. Según el legislador, Tortoriello "no le ha aportado nada a la política rionegrina" y cayó en una dinámica autorreferencial: "Hablar de los nietos, de la vocación enorme de servicio, pero no transformarla en acciones concretas, es mirarse al espejo y decir qué lindo que soy".
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