Fraude eléctrico en barrios privados de Neuquén: las penas que enfrentan los "enganchados VIP"
Las recientes detecciones de fraude eléctrico en barrios privados de Neuquén volvieron a exponer una problemática que, según especialistas del sector, se repite con frecuencia, pero pocas veces deriva en sanciones severas. Mientras avanzan las investigaciones de la cooperativa eléctrica CALF, el foco se divide entre las posibles penas para los responsables y la identificación de quienes realizan las conexiones clandestinas.
El tema cobró relevancia en los últimos días tras conocerse casos en urbanizaciones cerradas, donde el consumo irregular de energía estaría vinculado a sistemas de alto gasto eléctrico. El exgerente de la cooperativa eléctrica CALF, Roberto Mayorga, explicó que ante la detección de una conexión ilegal, la política institucional es avanzar con denuncias judiciales. Sin embargo, aclaró que en la práctica estos casos suelen encuadrarse como delitos menores.
Esto implica que, en la mayoría de las situaciones, los responsables no enfrentan penas de prisión. En cambio, las causas suelen resolverse mediante probation —suspensión del juicio a prueba— o el pago de multas económicas. Según detalló, este tipo de delitos compite en los tribunales con causas de mayor gravedad, lo que reduce su prioridad y condiciona el avance de las investigaciones.
Uno de los puntos centrales del análisis está en la complejidad de las instalaciones clandestinas detectadas en barrios privados. A diferencia de otros casos, aquí no se trata de conexiones precarias, sino de intervenciones que requieren conocimientos técnicos específicos. Mayorga señaló que existe una fuerte sospecha sobre personas con experiencia en el rubro eléctrico, quienes suelen ser ex trabajadores de empresas eléctricas o individuos con formación suficiente para intervenir en redes sin ser detectados fácilmente.
Las características de los barrios cerrados representan un desafío adicional para los controles. En muchos casos, las redes eléctricas son subterráneas, lo que dificulta la identificación de irregularidades. Esta condición obliga a los equipos técnicos a realizar inspecciones más exhaustivas y a recurrir a métodos específicos para detectar consumos anómalos, como el sistema de "barrido", que consiste en revisar de forma integral sectores completos, analizando medidor por medidor hasta encontrar inconsistencias.
Las conexiones ilegales pueden detectarse de distintas maneras: alertas de vecinos que advierten situaciones sospechosas, trabajadores de la cooperativa que detectan irregularidades durante tareas de mantenimiento, u operativos periódicos que se realizan durante todo el año. Desde el sector aseguran que el fraude eléctrico no distingue sectores sociales, ya que las conexiones clandestinas aparecen tanto en barrios abiertos como en urbanizaciones privadas, formando parte de una problemática que se repite a lo largo del año.
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