Especialista en psicopedagogía advierte sobre el bullying escolar y propone estrategias integrales
El acoso escolar continúa siendo una problemática que afecta a numerosos estudiantes en sus instituciones educativas. La psicopedagoga Belén Bosch dialogó con el programa Bitácora de Radio Seis para abordar las estrategias más efectivas ante estas situaciones de violencia entre pares.
La especialista comenzó aclarando que no toda situación de violencia escolar constituye bullying propiamente dicho. "El bullying por definición es una dinámica de relación, que se da entre pares y que es sistemática. No es una sola burla, aunque pueda empezar con burlas o chistes. En general lo que va a suceder es que va a ir escalando", explicó, destacando que actualmente la escuela es escenario de múltiples hechos violentos. Además, señaló que las modalidades de ciberbullying, el acoso en el ámbito digital, se expanden cada vez más.
Según los datos aportados por Bosch, entre el 60 y 70 por ciento de la población estudiantil ha experimentado situaciones de bullying como víctima, victimario o testigo. "Para que haya bullying tiene que haber un espectador, alguna camarilla de otras personas que acompañan o que atestiguan. Los efectos van a ser dañinos y negativos para todos, tanto para quien es agredido como para quien agrede", manifestó. La profesional también indicó que el aislamiento sistemático de una persona puede configurar una modalidad de "acoso social".
Las consecuencias del bullying pueden derivar en crisis de autoestima, episodios de autolesión e incluso ideación suicida en las víctimas, motivo por el cual estas situaciones no deben minimizarse ni naturalizarse. "Lo primero que hay que hacer con alguien que ejerce bullying es frenarlo. De todas maneras quien también ejerce acoso o violencia sobre un par nos está diciendo algo", sostuvo la especialista, quien enfatizó la importancia de escuchar tanto a la víctima como al acosador sin emitir juicios. Bosch explicó que quienes insultan también experimentan efectos negativos, aunque reconoció que las consecuencias psicológicas y físicas suelen ser más duraderas en las víctimas, quienes frecuentemente no denuncian por vergüenza, culpa o porque se sienten responsables de la situación.
Respecto a las estrategias de intervención, la psicopedagoga desaconsejó el uso de sermones, acusaciones y medidas punitivas. "No hay un protocolo universal para todas las situaciones de bullying. Las escuelas deberían organizar sus propios protocolos", estableció, subrayando que cada institución debe diseñar procedimientos preventivos acordes a sus características particulares. Bosch recomendó no revictimizar a las víctimas exponiéndolas públicamente, evitar el contacto directo con las familias de los hostigadores y no implementar sanciones. En su lugar, propuso un abordaje integral que involucre a toda la comunidad educativa: "Hay que trabajar con todo el contexto escolar", incluyendo al agresor, al agredido y a los compañeros que actúan como espectadores, ya que muchas veces la agresión se sostiene por el reconocimiento que obtiene el victimario de su entorno.
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