Empresas frutícolas del Alto Valle importan fruta para protegerse del atraso cambiario
Las frutícolas rionegrinas importan peras y manzanas para sortear el atraso cambiario. En Tres Ases ya representan el 10% de la cartera total.

Las empresas frutícolas rionegrinas encontraron en la importación una herramienta para "blindarse" del atraso cambiario, convirtiendo el traer peras y manzanas del exterior en parte de su esquema de negocios. Esta estrategia refleja lo que ocurre a mayor escala en la industria nacional, donde importar productos se volvió una forma de sortear las dificultades económicas locales.
Gabriel Grisanti, presidente de la empresa Tres Ases, explicó que lleva cinco años transitando el camino de la importación con resultados concretos: las frutas importadas ya representan el 10% de su cartera total y registran un crecimiento sostenido del 30% anual. "Siempre una característica de nuestra empresa fue anticiparnos", afirmó Grisanti, señalando que esa filosofía empresarial los llevó a tomar decisiones que hoy los posicionan de manera diferente frente a las turbulencias del mercado local.
La lógica detrás de la estrategia es distribuir la oferta entre el mercado interno y el externo para reducir la exposición a los ciclos de atraso cambiario. "El tener la oferta repartida entre el mercado interno y el mercado externo nos permite ser una empresa equilibrada y atravesar con mejor situación las crisis que por ahí tiene nuestro sector", precisó el empresario. El resultado es una compañía que logra amortiguar los efectos de los vaivenes económicos de manera significativa, aunque reconoció que "vemos mucha gente dentro de la actividad muy afectada por esta situación".
Respecto a la temporada en curso, Grisanti mostró un diagnóstico moderadamente optimista, señalando que "el ritmo de carga es constante" y los mercados muestran un comportamiento favorable. Sin embargo, identificó al granizo como el principal factor de riesgo: "La afectación del granizo es muy importante para la región; es un factor que va a haber dejado marcas". En el contexto cambiario, con el tipo de cambio nominal ubicado en torno a los 1400 pesos, destacó que las monedas extranjeras operan como elemento compensador. "Las monedas ayudan: están siendo favorables en relación a otros años y compensan un poco lo que nos está afectando el tipo de cambio nominal", explicó, mencionando que la relación euro-dólar, el rublo, el peso mexicano y el real brasileño se presentan favorables respecto de años anteriores.
El caso ilustra una tendencia que gana fuerza en la fruticultura regional: la internacionalización de la oferta como respuesta estructural a la inestabilidad doméstica. Con un crecimiento del 30% anual durante cinco años consecutivos, el segmento importado dejó de ser marginal para convertirse en un componente estratégico. El desafío hacia adelante será sostener ese ritmo en un escenario donde la macroeconomía local sigue presionando y los factores climáticos añaden incertidumbre, aunque por ahora la apuesta por la diversificación parece rendir sus frutos.
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