El Concejo Municipal redujo los límites de velocidad en Bariloche: 30 km/h en calles y 50 km/h en avenidas
El Concejo Municipal de Bariloche aprobó por mayoría la ordenanza 407/25, que establece nuevos límites de velocidad dentro del ejido urbano de la ciudad. La medida reduce significativamente los topes permitidos para la circulación vehicular como parte de una política de seguridad vial orientada a reducir los siniestros.
A partir de la promulgación de la norma, la velocidad máxima en calles internas quedó fijada en 30 km/h, mientras que en avenidas el techo baja de 60 a 50 km/h. Además, en zonas escolares, deportivas y encrucijadas sin semáforos, el límite precautorio es de 20 km/h. La iniciativa pertenece a la concejala Laura Totonelli, del bloque Juntos Somos Río Negro, y llegó al recinto con dictamen favorable de la Comisión de Seguimiento de Tránsito y Transporte.
Durante el debate, Totonelli sostuvo que "este proyecto es a favor de la vida" y argumentó que "cuatro de cada 10 muertes en nuestra ciudad están relacionadas con el exceso de velocidad". La concejala citó datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) para fundamentar que estas tragedias son evitables si se actúa sobre la velocidad media de circulación. El consenso general reconoce que los controles semanales de alcoholemia y velocidad no arrojan resultados alentadores, registrándose cada fin de semana un alto índice de conductores en infracción.
La propuesta se apoya en experiencias internacionales exitosas, ya que ciudades como París, Londres, Berlín y Copenhague adoptaron el límite de 30 km/h como referencia urbana, logrando reducciones significativas en colisiones fatales. En la región, la vecina ciudad de Esquel había implementado una medida similar bajo su propia ordenanza municipal.
El oficialismo acompañó la norma, aunque no sin reservas. Gerardo Del Río, presidente del Concejo Municipal, reconoció que la medida va "a contramano de una ciudad con tránsito más fluido", pero subrayó que la prioridad es resguardar las vidas de los vecinos. Sin embargo, hubo voces disidentes: el concejal Facundo Villalba, de Primero Río Negro, celebró el espíritu de la norma pero cuestionó su efectividad. "No hay ninguna evidencia de que bajando 10 kilómetros el límite bajarían los índices de siniestro", argumentó, proponiendo en cambio intensificar los controles vigentes. También votó en contra la concejala Roxana Ferreyra, de Bariloche Nos Une.
La ordenanza no contempla el recambio inmediato de cartelería, sino que recomienda al Ejecutivo avanzar de manera progresiva en la señalización, acompañada de campañas de difusión pública para informar a los conductores sobre los nuevos límites de velocidad.
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