Dos perros del barrio Lera sufrieron intoxicación tras ingerir marihuana que encontraron en la calle
Una situación preocupante vivió ayer una familia del barrio Lera cuando sus dos perros salieron de la casa y regresaron con una bolsa que contenía marihuana, la cual ingirieron provocándoles una grave intoxicación que los mantuvo en estado crítico durante toda la noche.
Nadia, la dueña de las mascotas, relató que alrededor de las 17 horas una vecina sacó el auto y los perros salieron como suelen hacerlo habitualmente. A los cinco minutos salió para llamarlos y vio que Tango, de siete años, regresó con una bolsa. Como es un perro muy activo que siempre lleva cosas, no le dio importancia y pensó que era yerba común. Posteriormente llegó su marido y entró a Rocky, el perro de 13 años.
Los primeros síntomas se manifestaron alrededor de las 19 horas, cuando el hijo de la familia advirtió que algo extraño les ocurría a los animales. "Estaban como mareados, se les iba el cuerpo, la parte trasera se le estaba desviando, el más grande te acercabas y se asustaba", describió Nadia en diálogo con Radio Seis. Inmediatamente comenzó a contactar veterinarios, llamando a 13 profesionales hasta que logró comunicarse con una veterinaria llamada Carla, quien llegó cerca de las 20.30.
La situación se agravó considerablemente durante la noche. Tango, el perro más joven, llegó a un estado crítico donde "parecía muerto, le tocábamos las patas, los ojos, las orejas y no reaccionaba". El animal sufrió convulsiones y la veterinaria le administró relajante muscular. Ambos perros estuvieron desde las 21 hasta las 2 de la madrugada recibiendo tratamiento con suero, protector gástrico y relajante muscular. Fue cuando Tango vomitó que la profesional confirmó que se trataba de marihuana, estimando que por el estado de los animales habían ingerido una cantidad considerable.
Los efectos de la intoxicación se prolongaron hasta la madrugada, con ambos perros mostrando signos de exaltación y desorientación cuando intentaban levantarse. Temblaban constantemente y después de las 5 de la mañana, Tango estaba "enloquecido" por salir, mientras que Rocky a la mañana siguiente seguía adentro recuperándose. La veterinaria explicó a la familia que "una cosa es fumarla y otra comerla" y que por el olor, la marihuana suele llamar mucho la atención de los perros. Nadia expresó no solo su preocupación por sus mascotas, sino también por lo que podría haber ocurrido si la sustancia hubiera sido encontrada por un niño, destacando el profesionalismo de la veterinaria que "hizo las cosas con delicadeza y se fue recién cuando vio que estaban mejor".
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