Dos modelos de desarrollo: recursos naturales y conocimiento en la misma provincia
Dos jóvenes rionegrinos experimentan realidades distintas: uno observa el tendido del oleoducto en Allen, el otro la tecnología nuclear en Bariloche.

Dos jóvenes rionegrinos de doce años que no se conocen viven realidades distintas pero complementarias de una misma provincia. Uno de ellos, oriundo de Allen en el Alto Valle, presenció durante una bicicleteada con amigos el tendido del oleoducto más grande que cruza la Patagonia. Vio caños de 30 pulgadas, soldaduras automáticas y grúas que se movían sobre el paisaje. Ese chico entendió, sin que nadie se lo explique, que algo grande está pasando en Río Negro.
El otro joven es de Bariloche. Su escuela lo llevó de visita al Centro Atómico, donde observó laboratorios increíbles y hasta un reactor nuclear de investigación, el RA6. Luego conoció las instalaciones de INVAP, donde se diseñan y construyen reactores nucleares, satélites y radares que funcionan en Argelia, Australia, Egipto y los Países Bajos, entre otros países. Allí vio ingenieros jóvenes trabajando frente a pantallas y prototipos, y le contaron que esos reactores salvan vidas porque producen los radioisótopos que se usan para diagnosticar y tratar el cáncer. Él también entendió que algo grande está pasando en su provincia.
Estos dos chicos observan paisajes distintos pero forman parte de un mismo Río Negro al que aún le cuesta una integración plena. La pregunta no es cuál de esas realidades elegir, sino cómo hacer para que ambas convivan y se potencien, para construir un futuro verdadero con oportunidades para todos. Durante décadas, Río Negro construyó una identidad ligada a la producción, el turismo y el conocimiento. Hoy se ha convertido en una pieza clave del desarrollo energético argentino.
El Gobierno Provincial presenta los grandes proyectos de exportación de hidrocarburos como el nuevo apalancamiento del desarrollo rionegrino. Los números son grandilocuentes: el conjunto de obras que incluye el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, el megaproyecto de GNL en el Golfo de San Matías y el gasoducto asociado concentran inversiones que superan los 30.000 millones de dólares. Sin embargo, es una cifra de impacto relativo que no le deja a Río Negro ningún tipo de margen alentador en el largo plazo.
El desafío no consiste solamente en acompañar esas inversiones, sino en asegurar que parte de los beneficios permanezcan en la provincia y se traduzcan en mejoras concretas para los rionegrinos. La provincia aporta su territorio, su costa, su golfo y su suelo para sostener un proyecto de exportación masiva. Estas obras generan trabajo —un 80% a operarios rionegrinos durante la etapa de construcción del oleoducto—, pero luego no mucho más que eso. La pregunta es si ese es el único modelo de desarrollo que se tiene como horizonte, si la vocación de Río Negro es ser corredor de exportación de recursos no renovables que no se transforman aquí y cuya renta principal tampoco se queda aquí.
En Bariloche conviven instituciones que pocas urbes del mundo de tamaño comparable pueden exhibir: el Instituto Balseiro, el Centro Atómico Bariloche, la Fundación Bariloche, ARSAT e INVAP. Esta empresa estatal rionegrina que diseña satélites y radares, y exporta reactores nucleares a cuatro continentes, cerró 2025 con exportaciones de alta tecnología que le reportaron una ganancia neta de casi 4.000 millones de pesos, con contratos internacionales activos que incluyen un proyecto de 300 millones de dólares con los Países Bajos. En la última década, acumuló exportaciones por más de 500 millones de dólares.
La diferencia es estructural. Un reactor nuclear diseñado en Bariloche genera propiedad intelectual, empleo calificado, capacidad instalada y reputación internacional. Detrás de cada uno de esos reactores hay años de formación universitaria, de investigación aplicada y de decisiones políticas que sostuvieron instituciones cuando hubiera sido más fácil abandonarlas. La educación no es el contexto del desarrollo tecnológico: es su condición. Sin el Balseiro, no hay INVAP. Sin INVAP no hay contratos con Holanda ni reactores en Australia.
El mundo entero está revisando su relación con la energía nuclear. Lo que durante décadas fue estigmatizado como símbolo de peligro, hoy es reconocido como fuente limpia, estable y sin emisiones de carbono. Europa la está recuperando y Asia la está expandiendo. El director del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, afirmó que el mundo se mueve aceleradamente hacia la energía nuclear para mitigar los efectos del cambio climático.
Argentina posee capacidades únicas en este campo. La experiencia acumulada por la Comisión Nacional de Energía Atómica y las empresas asociadas del conglomerado nuclear coloca al país en una posición privilegiada frente a una demanda internacional creciente. La tecnología nuclear argentina no solo genera divisas, también produce conocimiento, propiedad intelectual y empleos de alta calificación. Además, salva vidas: los radioisótopos producidos por la actividad nuclear permiten realizar diagnósticos y tratamientos que millones de personas utilizan diariamente en todo el mundo.
Las proyecciones del sector indican que una participación mínima en el mercado mundial de reactores modulares podría representar exportaciones del orden de los 4.500 millones de dólares por central. A diferencia del petróleo y el gas, cuyo precio fija un cartel internacional, los reactores los diseñan, construyen y venden los argentinos. La energía nuclear no fractura el suelo, no contamina las napas ni incendia los montes y las montañas. En Bariloche, donde la conciencia ambiental es una convicción construida por generaciones, esta distinción divide aguas.
Río Negro no debe elegir entre el petróleo y el gas o la ciencia, tampoco entre el desarrollo económico y el cuidado ambiental. Las provincias que progresan son aquellas que logran transformar sus recursos naturales en oportunidades duraderas y, al mismo tiempo, sostener la educación, la investigación y la innovación. Los recursos no renovables tienen un límite. El conocimiento, en cambio, se multiplica. Por eso, aquel chico del Alto Valle que observa el comienzo de una gran obra energética y aquel otro de Bariloche que descubre un reactor de investigación no representan dos modelos enfrentados, sino dos fortalezas de una misma provincia capaz de aprovechar sus recursos naturales y construir conocimiento al mismo tiempo.
Notas relacionadas
Del Río cruzó a González Abdala por el vertedero: "Que deje de caranchear en Bariloche y haga su trabajo en la Legislatura"
El presidente del Concejo cruzó a la legisladora González Abdala por las críticas al vertedero. La comisión especial se reunirá la próxima semana.
Cortés encabezó la delegación barilochense en el Comité de Integración Binacional Los Lagos en Chile
El intendente Walter Cortés lideró la delegación barilochense en la 40° edición del encuentro binacional realizado en Valdivia, Chile.
Suspendieron el desalojo del Lof Kinxikew en Villa La Angostura
La diligencia judicial no pudo completarse y el abogado Virgilio Sánchez explicó que deberá solicitarse un nuevo mandamiento para intentar el desalojo.
El director de Sanidad Animal cuestionó duramente el proyecto de hospital veterinario municipal
Pablo Roque respaldó la necesidad de un hospital veterinario público, pero cuestionó el proyecto por falta de financiamiento y precisiones.
Comentarios
Ingresá para dejar tu comentario.
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero!