China lucha contra la pérdida de comprensión lectora en medio del boom digital
China enfrenta una paradoja lectora sin precedentes: nunca se leyó tanto en el país asiático, pero nunca costó tanto entender lo que se lee. Con 670 millones de usuarios de lectura digital y un mercado que movió más de 66.000 millones de yuanes en 2024, el gigante asiático implementó un nuevo reglamento nacional para combatir la fragmentación de la atención que amenaza la comprensión profunda.
El 15 de enero de 2026, en la provincia de Fujian, el Nobel de Literatura Mo Yan dejó su firma caligráfica en la Escuela Changlong del condado de Lianjiang, rebautizando el edificio como "Edificio de Enseñanza Ruan Jingzai". Este gesto, cargado de simbolismo en una cultura donde la caligrafía tiene peso especial, ocurrió quince días antes de la entrada en vigencia del Reglamento para la Promoción de la Lectura a Nivel Nacional, el 1 de febrero de 2026.
La 22ª Encuesta Nacional de Lectura, difundida en abril de 2025, reveló datos alarmantes: el adulto promedio dedica más de tres horas diarias a leer en pantallas -108 minutos solo en el teléfono- y apenas 24 minutos a los libros en papel. Pese a que la tasa de lectura integral alcanzó el 82,1% en 2024 y el promedio llegó a 8,31 libros por persona, el tiempo dedicado al papel cayó hasta representar apenas el 11% del total de lectura.
Xu Shengguo, director del Instituto de Investigación de la Academia China de Prensa y Publicaciones, explicó que "la digitalización ha hecho que la lectura sea más accesible, pero también ha traído consigo una avalancha de contenido fragmentado. El desplazamiento rápido y el consumo fraccionado compiten cada vez más por la atención de las personas". Zhang Peng, profesor de la Universidad Normal de Nanjing, añadió que el cerebro se acostumbró a la recompensa inmediata del scroll y la dopamina, mientras la lectura larga exige tiempo, paciencia y resistencia.
El nuevo reglamento, compuesto por 45 artículos, establece obligaciones para gobiernos locales, escuelas, empresas y hasta aeropuertos. Incluye capítulos específicos para zonas rurales y regiones étnicas, donde la brecha de lectura supera los 18 puntos respecto a las ciudades. Una novedad destacada es la creación de la Semana Nacional de la Lectura, prevista para los últimos días de abril desde 2026.
En las redes sociales chinas, la expresión "reeducación lectora" ya se volvió viral, reflejando que leer dejó de ser un hábito natural para convertirse en algo que hay que reaprender. Como señala el análisis de Fernando Capotondo: "En un país que lee más de 15.000 libros por minuto, la dificultad ya no es acceder a la lectura. Es bancarse la página. Y quedarse".
Comentarios
Ingresá para dejar tu comentario.
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero!


