A una semana de su desaparición, se intensifica la búsqueda de Ana Lía Corte en Bariloche
La búsqueda de Ana Lía Corte ingresó en una etapa cada vez más compleja y angustiante. A siete días de su desaparición en Bariloche, la Policía de Río Negro confirmó que gran parte de las zonas señaladas en la investigación ya fueron recorridas en reiteradas oportunidades, mientras persiste una ausencia total de nuevos indicios sobre el paradero de la mujer.
La última pista certera sigue siendo la misma desde el inicio de la investigación: el viernes 8, a las 11:18 de la mañana, Ana Lía abordó un colectivo de Mi Bus a unos 100 metros de su vivienda, en la intersección de Saihueque y Pioneros. Según reconstruyó la Policía, realizó el recorrido hasta la zona de Rolando, cerca de los galpones de la desaparecida empresa 3 de Mayo y el cementerio municipal. Después de eso, no hubo más rastros.
A partir de esa secuencia, los operativos se concentraron en sectores descampados de los barrios Arrayanes y Eva Perón, la barda del Ñireco, el interior del cementerio, zonas municipales y distintos espacios de vegetación cerrada. La búsqueda incluyó recorridos terrestres, drones, perros rastreadores y participación de distintas instituciones, entre ellas Parques Nacionales, Prefectura Naval, brigadas rurales y equipos especializados.
Uno de los puntos inspeccionados fue el arroyo La Cascada, en el kilómetro 6, donde inicialmente los perros marcaron un posible rastro. Sin embargo, tras el trabajo peatonal y acuático realizado en el lugar, no se encontraron resultados compatibles con la desaparición. Los investigadores creen ahora que aquel rastro pudo haber pertenecido a la pareja de Ana Lía, quien había estado allí días antes. Otro de los sectores revisados recientemente fue el arroyo Ñireco, que actualmente presenta un importante caudal pese a las escasas lluvias de los últimos días.
En paralelo, apareció un dato que para los investigadores tiene doble lectura. Ana Lía dejó en su casa dinero, documentación y su teléfono personal, pero salió con una mochila preparada y con medicación nueva que había comenzado a tomar apenas cuatro días antes de desaparecer. Para la Policía, eso podría indicar que salió con cierto grado de planificación. "Es un dato alentador", explicó el vocero de la Policía, Francisco Poppe, al señalar que posiblemente contara con provisiones para varios días.
Sin embargo, desde entonces no hubo actividad en redes sociales, movimientos bancarios, registros en cámaras de seguridad ni contacto alguno con familiares o conocidos. Con el paso de las horas, la investigación empezó a enfrentarse además con las dificultades propias de la geografía barilochense. La combinación de retamas, pinares, sectores de difícil acceso y desniveles hace que incluso el uso de drones tenga limitaciones concretas.
"Una persona puede estar oculta y no ser detectada ni desde el aire ni caminando", explicó al describir las complicaciones del terreno. Mientras tanto, el expediente por averiguación de paradero sigue activo bajo la órbita del Ministerio Público Fiscal, aunque el despliegue intensivo de rastrillajes depende de las decisiones judiciales y de la evaluación permanente de las áreas ya inspeccionadas. En Bariloche, además, el caso inevitablemente reactiva el recuerdo de otras desapariciones que nunca lograron resolverse del todo.
Comentarios
Ingresá para dejar tu comentario.
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero!


